La Sirena con esbeltas piernas,

sale de los adentros de la mar,

pisando fuerte la tierra,

que hasta a su amor la hará llegar.

 

El Príncipe está en palacio,

viendo el paisaje desde el ventanal,

y un sexto sentido...,

le hace salir a caminar,

junto a la brisa que le llega del mar.

 

En su mente imagina..,

una bella doncella,

de pelos dorados,

de piel de seda,

voz melodiosa,

cálida y tierna.

 

Ahí esta su sueño,

no es ningún espejismo,

es una realidad,

el amor en persona,

para su corazón ofrendar.

 

Una muchacha bella,

que su corazón a robado ya.

 

La Sirena ve en persona,

su sueño hecho realidad,

dando gracias a las estrellas,

que iluminan su mirar.

 

El Príncipe se acerca despacio,

pues teme poderla asustar.

 

La sirena viste de gala,

la Estrella, ni un detalle a dejado escapar,

engalanada como es debido,

con un vestido magistral.

 

El príncipe...,

baja la mirada besando su mano.

 

Ella siente su corazón escapar,

se siente orgullosa de su amor acoger,

en su mirada ya se ve la llama del amor,

del sueño dorado, el Rey su corazón.

 

Sentados bajo la luz de la Luna,

dejan sus labios rozar,

con esa ternura fresca,

que les hace navegar,

a un mundo maravilloso,

en el que tan sólo hay paz.

 

El tiempo transcurre deprisa,

la Luna menguando está,

la Sirena besa al príncipe....

 

 - Dentro de poco nos volveremos a ver,

   volveremos a pasear,

   por estas arenas cálidas.

  Junto a ti mi amor,

   junto a la mar.

 

El Príncipe no entiende nada,

pues quiere a su Princesa llevar,

a su castillo de Esmeraldas,

que está junto a las orillas del mar.

 

Él no comprende nada,

y marcha cabizbajo,

deseando volver a encontrar,

a esa muchacha bella,

que inundó su corazón,

de puro amor.