El Príncipe pide la mano a la Sirena,

y se casa con ella junto al mar,

con su Princesa amada,

en una boda espectacular.

 

Con la luna radiante,

estrellas para escoltar,

esa unión divina,

que maldita empieza a estar.

 

Cuando no están juntos,

ellos desesperan,

gritando a los cielos,

mas la Estrella...,

no quiere saber de sus penas.

 

La Luna ya enfadada,

por la dureza de la estrella,

llama al Astro Rey,

y ella le cuenta,

la cruel historia,

de la pareja que se ama,

en luna nueva.

 

El Rey Sol enfurece

llamando a la Estrella,

pidiéndole que conceda,

el deseo a la pareja.

 

La Estrella, alega enfurecida,

que un pacto se firmó,

y que nada hará,

que cambie su timón.

 

En un juicio celestial,

se castiga a la Estrella,

quitándole el Don,

de pedir algo a cambio.

 

Ya sea odas o amor...,

pasión o clamor.

 

Castigada queda ella...,

relegada a dar vueltas,

en su celeste,

concediendo los deseos,

de aquellos que la vean pasar,

dando lo todo,

sin nada a cambio esperar.