La estrella se sonroja.

rojita esta ya,

pues ve que se van a cumplir los sueños....

La pareja se podrá amar.

 

 - Has de vigilar a el cielo,

   para ver pasar,

   una Estrella fugaz,

   que pasara rápida,

   para tu mirada,

   poder despistar.

 

   No lo dudes,

   tenlo todo bien pensado,

   solo tendrás una oportunidad,

   para poder gritar tu deseo...,

   tu necesidad.

 

La Sirena se niega, pues sabe,

que nada le querrá conceder,

pues es la Estrella que la encanto,

para que tuviera que cantar,

no dejándola jamás marchar.

 

 - Todo es imposible,

    no me dejará.

 

La Luna desde el cielo,

le guiña un ojo a la Sirena,

y le dice que escuche

a esa estrella buena.

 

Así pasan las noches....

 

La Sirena vigila en vela,

esperando a la Estrella,

en el cielo brillar,

para poder su deseo,

a ella desvelar.

 

El Rey espera en la Luna,

mirando desde el ventanal,

a su Princesa amada,

para en su regazo poderla recostar.

 

Poder volver acariciar su cuerpo,

amarla dulcemente,

besarla como nunca jamás.

 

En lechos sedosos,

sin que pasen los días,

ni las horas....

 

Hoy la Luna nueva no esta,

la Sirena sigue con sus odas,

bellas y hermosas,

entre la desdicha y la pena.

 

La Estrella castigada,

viendo la luna apagada,

y atraída por la oda,

pasa rauda sobre la sirena,

para escuchar las odas de ella.

 

La sirena preparada,

como la estrella aconsejo,

lanza su deseo a viva voz....

 

 - Deseo mi dicha,

   quiero partir con mi amor,

   dejar el mar que me cobija,

   y vivir junto a él.

 

   En el palacio de la Luna,

   que con amor construyo,

   un Edén para nosotros dos.

 

La Estrella con rabia,

tiene que conceder,

el deseo a la sirena,

como es su menester.