Pasan los años....

El Príncipe envejece,

ya casi no puede caminar,

la Sirena sigue portando belleza,

con su juventud y esbelta.

 

Ella lo lleva de su brazo,

lo ama con pasión,

llora su desgracia en tierra,

no quiere perder a su amor.

 

Pero el Príncipe ya Rey,

siente su corazón parar,

el tiempo lo ha partido,

quedando frió,

junto a la orilla del mar.

 

Ella recostada a su lado,

llora de pena y dolor,

pidiendo marchar con él,

no soporta tanta desazón.

 

El mar cada día mas salado,

por las lagrimas de la sirena,

se entristece en su lamento,

comprendiendo el dolor de ella.

 

La Luna nueva aparece.

 

 - Dime tu mi Luna,

   para que debo salir,

   si mi amor ya no lo tengo,

   y mi corazón se desgarra en dolor.

 

  Ya no me importa,

  ni tu luz ni tu amor,

  ahora en ti veo tristeza,

  ya no tengo ilusión.

 

La Luna esta atenta,

a los cánticos de la sirena,

mandando a una estrella,

para calmar su corazón.

 

 - Sirena dulce y preciosa,

   no llores por tu amor,

   la luna a montado un palacio,

   en su humilde regazo.

 

   De plata brillante,

   con grandes ventanales,

   para que  podáis ver

   el mar del amar,

   que tiene ella en los cielos,

   donde tierra no hay.

 

   Allí está tu amor,

   esperando con ilusión,

   ver llegar tu alma,

   volviendo a brillar el corazón.

 

   La Luna recogió su alma,

   en palacio esta esperando tu llegada.

 

La Sirena seca sus lagrimas,

pregunta con curiosidad.

 

 - ¿Como puedo llegar hasta él?,

    necesito de su amar.