De golpe se hizo el día,

la Luna también salió.

 

En Arco iris de colores,

la estrella transformó,

el cielo mensajero,

de tal bella historia de amor.

 

El cuerpo de la Sirena,

lentamente desapareció,

quedando su cola en mar,

su cuerpo celestial voló.

 

Ahí esta su amor,

joven y con belleza,

con su porte y elegancia... .

 

Llorando esta la Sirena,

dando las gracias,

por conseguir la unión,

y una oda en ese momento regalo.

 

 - Cuanto duele la soledad,

   cuanto puede pesar,

   si algo tan deseado,

   no llegas alcanzar.

 

   Tu corazón muere en silencio,

   tu único consuelo...,

   la pena que quema tus lamentos.

 

   Pero ahora sonrió mis penas,

   mi dicha la Luna la regó,

   con aires de grandeza.

 

Corriendo se abrazaron,

y el Sol iluminaba,

ese paraíso creado para ellos dos.

 

El Sol se contagia de tanto amor,

y con voz gruesa,

así le recita a ella,

a la Luna de su corazón.

 

 - Luna bella siempre te amaré,

   y mi luz te daré,

   para que ellos se puedan amar también.

 

   Te iluminaré eternamente,

   por tu inmensa bondad,

   te seguiré donde vallas,

   eres diosa..., magistral.

 

La Sirena es acompañada,

por el Príncipe a palacio,

y le muestra el paraíso,

todo brillante y pulido.

 

La sirena en agradecimiento,

canta a la Luna cada noche,

para regalar las odas a su Amor,

a la Luna y al Rey Sol.

 

 - Linda Luna hechicera,

   que te has convertido en estrella,

   de noche no hay diosa mas hermosa,

   ni más dulce ni más dichosa,

   siempre iluminada estas,

   por ese tu señor,

   que has enamorado,

   y alza rayos en tu honor.

 

   En señal de respeto,

   por tanto que das.

 

   Sin nada a cambio pedir,

   tan solo con tu bondad.